Keine katze, Draupadí de Mora





a veces, últimamente, a veces

hay demasiados gatos

en los poemas y en la calle

(feisbuc es un hervidero inmundo de gatos)

 

como el alférez, no tengo un gato 

ningún gato 

ich habe keine katze

keine

tenía un gato que me dibujaste

pero lo dejé olvidado 

sobre la mesa

sobre una mesa rodeada de desconocidos

 

ahora 

desde entonces

mi gato que no tengo

mi gato olvidado

se me sienta en las piernas

me araña el coño

me dibuja un coño negro 

de gato negro (tu tu tu tu tú)

y si lo acaricio ronronea y nos masturbamos juntos 

gato y gata

 

los desconocidos 

todos bien sentados alrededor de mi gato

que me dibujaste

(todo eso me da miedo

todo eso me induce a un llanto estúpido)

 

prefiero quedarme aquí 

acariñando al 

gato que no tengo

mi gato olvidado

que dibujaste,

gato,

que me regalaste 

gato invisible

pez gato

dibujándosenos

sexos gatos jugando

 

tengo un

keine katze

(olvidado en el coño que me dibujaste)

 

de los cerros cortados         las cabezas

y amedrentados gusanos

baja la riada

oímos pisadas

las cabezas rodantes

por poco pierdo una uña

mientras no fui a la marcha del diez de junio

siento la riada

y el temblor de la tierra bajo mis pasos

y me quedo en casa

y pienso que eso también es bueno

y no utilizo la palabra bueno

ni verdadero

ni real

ni justo

y hablo con poca gente

tenía dos amigos que perdí

uno volvió diciendo que ya no creía en la poesía

con justas razones

que entonces

consideramos firmemente verdaderas

+ no acordamos nada

el que volvió se fue más lejos

a un lugar donde las chicas usan bikini

a quince o catorce grados

bajo al sol

no cree en la poesía

yo sí creo

que el silencio 

las cabezas 

la presencia de las cabezas

son nuestra fe en la poesía

 

 

 

en El jardín de los violadores amables, 2016

G0 Ediciones