Le escribí una carta a cada hijo, un mensaje de despedida. Estarán en fila a los pies de mi cama y mientras lean corregirán mi ortografía. Mi cama está llena de erratas. Alcanzar a explicar lo que dice mi frente es como lanzarte torpedos en una hoja otoñal de un continente a otro. Mi cama es carente de viento el vaso es carente de agua en cambio tu vaso rebalsa. Mis hijos crearon una libreta donde registran mis calificaciones todos ellos tienen una. Estoy condicional. en Talca , 2021