“Si comes del fruto del bien y del mal, ciertamente morirás”, Vino a su memoria mientras la veía recostada, Extendiéndole sus brazos, Sumergiendo su deseo frente a la nada. “Acércate”, dijo ella, Liberando en el roce de sus piernas El banquete que envolvía sus sentidos. Recordó nuevamente al caudillo Abriendo el mar Rojo; También la plática del último fin de semana Y el desprecio por la transgresión. Pero su delirio fue más fuerte Y dejó el dinero sobre el velador. En la pantalla de televisión una rubia gemía, Mientras continuaban acariciándola entre dos. en La ciudad de los pájaros , 2023 Boca Budi Books