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Mostrando las entradas etiquetadas como Crónicas

El fin llegó como otro anticlímax, Arthur Koestler

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En algún momento de aquella primavera de 1938, tuve que dar en París una conferencia sobre España en la Asociación de Escritores Alemanes en el Exilio. Antes de mi intervención, un representante del partido me pidió que insertara un pasaje denunciando a los miembros del POUM [Partido Obrero de Unificación Marxista] como agentes de Franco. Me negué. Se encogió de hombros y me preguntó en tono educado si no me importaría mostrarle el texto de mi discurso para comentarlo «informalmente»; me volví a negar.   El acto tuvo lugar en la sala de la Société des Industries Françaises, ante un auditorio de unos doscientos o trescientos intelectuales refugiados, la mayoría de ellos comunistas. Era mi primera aparición pública en París desde que había vuelto de España y tenía la sensación de que sería la última como miembro del partido. No tenía intención de atacar al partido mientras todavía se libraba la guerra española y la idea de atacar a Rusia en público aún me embar...

Esperanza, Aciro Luménics

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Ellos mantienen tu cabeza podrida, llena de gusanos en forma de noticias, columnas, guerra, elecciones, fútbol, Superbowl: gol, gol, gol, descenso, campeón, derrota, victoria, izquierda, derecha, sí, no.   ¡Malditos gusanos dicotómicos!   También están los gusanos del espejo cultural y los estallidos de Giorgy Boy, el discurso impositivo, el eterno fascismo en todas y cada una de sus formas maquilladas o a cara descubierta.   La eterna dicotomía de la que es ( casi ) imposible ser desprogramado.   Sin embargo, hay una forma de deshacerte de los gusanos en tu cerebro, de lo que ves. Para descorrer el velo, es necesario cruzar el río; el agua de pureza ancestral, los bosques del silencio, la meditación. Alejarte de todo aquello que huela a podrido y esté lleno de gusanos, zánganos, parásitos, depositarios de falsa información. Desde hace mucho, ...

Las huellas del baqueano, Ariel Rioseco

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Fragmento   Frente a ellos, el silencio fue tomando forma y la brisa que golpeaba las ramas de los altos árboles generó en el grupo la sensación de que estos parajes iban asumiendo vida y caracteres propios que no debían ser tomados a la liguera. Poblete, que lo sabía, ajustó nuevamente su montura, sujetando con mayor cuidado su bestia, mientras cada uno de los integrantes del rescate tomaba lugar en la fila que se sumergía en el reino del musgo y la humedad. La poca claridad del bosque, ya estando dentro, y lo angosto de la senda, hacían que el despeñadero a su costado se viese y sintiese más profundo, además de peligroso, en cada paso que daban los caballos. Las hojas agitándose entre el follaje, o el simple escape de algún roedor o musaraña en el piso, los hacía ir y volver con atención, haciendo que cada detalle fuese enorme en aquella vastedad de quietud y silencio comprimido.   Cerca de una hora después de haber ingresado en el bosque, Poblete ...

El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule, Ariel Rioseco

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El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule Ariel Rioseco   Crónicas 1ª edición, 236 páginas   Boca Budi Books 2025

Quemar las naves, Arthur Koestler

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Siempre quise escribir una continuación de la fábula de La Fontaine sobre el zorro y las uvas: los amigos siempre se burlan del pobre zorro, a causa de las uvas verdes, hasta crearle un complejo de inferioridad. Noche tras noche, mientras los demás componentes de la manada se entretienen en robar hermosas gallinas gordas, el zorro se dedica a tomar lecciones de escalada. Después de varias semanas de esfuerzos consigue finalmente alcanzar las uvas, pero entonces descubre que estaban realmente verdes, como había afirmado desde el primer momento. ¿Quién le creerá ahora? Ni siquiera él se cree a sí mismo. Las uvas se convierten en su obsesión. Tiene que trepar para alcanzarlas, jadeante y sudoroso, y comer la horrible fruta simplemente para demostrarse a sí mismo que está verde. Cada vez se vuelve más y más delgado con esta dieta y después de una crisis nerviosa, se muere de úlcera gástrica.   Esta parábola pretende ilustrar la tragedia de los esnobs inteligentes...