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Mostrando las entradas etiquetadas como Poesía política

El fin llegó como otro anticlímax, Arthur Koestler

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En algún momento de aquella primavera de 1938, tuve que dar en París una conferencia sobre España en la Asociación de Escritores Alemanes en el Exilio. Antes de mi intervención, un representante del partido me pidió que insertara un pasaje denunciando a los miembros del POUM [Partido Obrero de Unificación Marxista] como agentes de Franco. Me negué. Se encogió de hombros y me preguntó en tono educado si no me importaría mostrarle el texto de mi discurso para comentarlo «informalmente»; me volví a negar.   El acto tuvo lugar en la sala de la Société des Industries Françaises, ante un auditorio de unos doscientos o trescientos intelectuales refugiados, la mayoría de ellos comunistas. Era mi primera aparición pública en París desde que había vuelto de España y tenía la sensación de que sería la última como miembro del partido. No tenía intención de atacar al partido mientras todavía se libraba la guerra española y la idea de atacar a Rusia en público aún me embar...

Esperanza, Aciro Luménics

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Ellos mantienen tu cabeza podrida, llena de gusanos en forma de noticias, columnas, guerra, elecciones, fútbol, Superbowl: gol, gol, gol, descenso, campeón, derrota, victoria, izquierda, derecha, sí, no.   ¡Malditos gusanos dicotómicos!   También están los gusanos del espejo cultural y los estallidos de Giorgy Boy, el discurso impositivo, el eterno fascismo en todas y cada una de sus formas maquilladas o a cara descubierta.   La eterna dicotomía de la que es ( casi ) imposible ser desprogramado.   Sin embargo, hay una forma de deshacerte de los gusanos en tu cerebro, de lo que ves. Para descorrer el velo, es necesario cruzar el río; el agua de pureza ancestral, los bosques del silencio, la meditación. Alejarte de todo aquello que huela a podrido y esté lleno de gusanos, zánganos, parásitos, depositarios de falsa información. Desde hace mucho, ...

Miami: Yo vine aquí a gritar, Reinaldo Arenas

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La Universidad Internacional de la Florida me invitó a dar una conferencia el primero de junio de 1980. La titulé «El mar es nuestra selva y nuestra esperanza» y hablé por primera vez ante un público libre. Junto a mí estaba Heberto Padilla; él habló primero. Realmente, su caso fue penoso; llegó absolutamente borracho a la audiencia y, dando tumbos, improvisó un discurso incoherente y el público reaccionó violentamente contra él. Yo sentí bastante lástima por aquel hombre destruido por el sistema, que no podía encararse con su propio fantasma, con la confesión pública que había hecho en Cuba. En realidad, Heberto nunca se recuperó de aquella confesión; el sistema logró destruirlo de una manera perfecta, y ahora parecía que hasta lo utilizaba.   Desde que comencé a hacer declaraciones contra la tiranía que había padecido durante veinte años, hasta mis propios editores, que habían hecho bastante dinero vendiendo mis libros, se declararon, solapadamente, mis enemigo...

Quemar las naves, Arthur Koestler

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Siempre quise escribir una continuación de la fábula de La Fontaine sobre el zorro y las uvas: los amigos siempre se burlan del pobre zorro, a causa de las uvas verdes, hasta crearle un complejo de inferioridad. Noche tras noche, mientras los demás componentes de la manada se entretienen en robar hermosas gallinas gordas, el zorro se dedica a tomar lecciones de escalada. Después de varias semanas de esfuerzos consigue finalmente alcanzar las uvas, pero entonces descubre que estaban realmente verdes, como había afirmado desde el primer momento. ¿Quién le creerá ahora? Ni siquiera él se cree a sí mismo. Las uvas se convierten en su obsesión. Tiene que trepar para alcanzarlas, jadeante y sudoroso, y comer la horrible fruta simplemente para demostrarse a sí mismo que está verde. Cada vez se vuelve más y más delgado con esta dieta y después de una crisis nerviosa, se muere de úlcera gástrica.   Esta parábola pretende ilustrar la tragedia de los esnobs inteligentes...

Yo ya, Martín Cinzano

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Al proletariado             que lo salve             su chingada madre               Yo ya             me cansé     (José Revueltas)       en  Yo ya , 2016 G0 Ediciones  

Un flash púrpura desvaneciéndose..., Carlos Almonte

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Sobre Diario de la peste , de Manuel Illanes     Hemos acabado por enterrar el festín de los solsticios. (...) De ahora en más solo dispositivos, trampas mentales. Manuel Illanes     Pocas veces se tiene la oportunidad de encontrar un texto de este tipo, no solo de interés poético-narrativo -en cuanto cuenta un relato fragmentado- y político -en cuanto pone en tensión ciertas dinámicas sociales que hemos venido observando en el último tiempo-, sino también de interés histórico-pandémico , por decirlo de algún modo. A través de figuras retóricas y de alcance, el autor nos va guiando por un traslado social (“la pupila es un azar”), de ánimo, de final y de crisis total que subsiste desde siempre (hablando en los términos vitales de un autor relativamente joven, nacido en plena dictadura -1979); la misma, o casi la misma, crisis en la que ha vivido el espacio protagonista retratado, Latinoamérica; producto de múltiples razones que, en este libro, se adjudican, grosso mo...