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Mostrando las entradas etiquetadas como Reseñas

Escribir el tiempo... [Sobre El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule, de Ariel Rioseco], de Ramón Oyarzún Soto

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Por lo general, aquí los libros aparecen y desaparecen sin dejar rastros (…) [ El país de las montañas prohibidas (apócr. /add.)], en cambio, tiene, a nuestro entender, el hondísimo mérito de haber inaugurado una nueva etapa en la evolución de nuestro espíritu...   Julio Ramón Ribeyro, La caza sutil y otros textos     Ariel Rioseco escribe en los lindes de lo humano, desde las mismísimas fronteras de las posibilidades de la humanidad. El tremendo, inclasificable, único, especialísimo, monumental, notable, pero, sobre todo, maravilloso y mágico trabajo de Ariel Rioseco, quien, desde la(s) prodigiosa(s) tierra(s) de El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule presenta un texto, un tejido nunca visto ni leído en este formato. Marca un antes y un después en la ficción costumbrista nacional, principalmente en su tiempo y exposición como experiencia .   Los presupuestos son dos entonces; El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule , en...

Santos, extraños y foráneos [Sobre "Forasteros. Tres narraciones peregrinas"], Kiri J. Lezzorno

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Sobre Forasteros. Tres narraciones peregrinas Historias desencadenan historias; reflejadas, plasmadas en un fondo, sobre un velo, a través de un sello. Un relato que habita el limbo aquel al cual, en algún momento, llegamos todos. Podría decirse, anestesiarse, suprimirse tal vez, un párrafo que diga “Si no llegas, no has vivido”, como si fuera algo más que un juego de artificios relamidos, sin sentido, con final. El  absoluto  acá se desempolva, se sacude un poco, se hace adulto, madura, trasciende. Como la vida misma, se dirá. La amistad, del primer texto (“Despertares”), el aspecto oculto de una ceremonia (“Ritual”), la evocadora imagen de una esquina (“Ciudad de ángeles”), nos llevan a un lugar hecho de retazos, que evocan, como ya se dijo, ese velo que desenfoca y, a la vez, separa a todos en ‘atentos’ y ‘familiarizados’. Podemos ir de un lugar a otro, habitar una clínica psiquiátrica, un bar, caminar por una calle, deducir gestos, vestimentas, “extrañezas” que hacen pensa...

«Estamos rodeados de ángeles...» [Sobre 'Forasteros. Tres narraciones peregrinas'] de Bernardo Navia, por Carlos Almonte

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La sentencia que otorga el título a esta reseña (con tintes de crónica) la escuché, quizás, por primera vez antes del momento que señalaré. Sin embargo, conscientemente, el momento señalado marcará el inicio; un inmediato quiebre de paradigmas que representa la lectura (anterior escritura y publicación) de un libro como Forasteros , que compila tres narraciones que, cada una y en sí mismas, representan paradigmáticos quiebres, tanto desde el aspecto gráfico (narraciones compuestas por capítulos de llamativa y extrema brevedad –a veces compuestos por una sola palabra), como del aspecto temático (posibilidades no comprobadas, hasta ahora, “científicamente”; aunque sí atisbadas por genios de la humanidad –como Philip K. Dick, por nombrar solo a uno), como del aspecto que podríamos llamar “de inserción epocal”. Ya nos extenderemos más sobre estos puntos. Primero, el Momento ( una digresión algo pertinente ) Corría el mes de diciembre de 1992, y en Chile recién se organizaba...

«La locura de (¿un escritor?)», Carlos Almonte

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Sobre “El manicomio”, de Martín Cinzano     Todo y nada es real. Bretón Komachi     “Mi primer cuento era excelente, pero no era mío”, comienza esta nota, titulada “El manicomio”, que da comienzo a la antología (de cuentos) titulada  La concentración . Se podrá argüir el inicio clásico de un cuentista-cronista, de un relator de historias conocidas, y-reales , de un autor clásico (digamos... latino), que interpela a un lector tácito, incluyéndolo en un compendio de ficción que no es tal, o al menos no lo es completamente. La brillantez de este inicio está marcado, justamente, por este punto: es real y no lo es, o, hablando en términos menos tensionados: ¡Qué es lo real y qué lo irreal! Digamos, lo real “es solo la base, pero es la base”, “lo real es aquello que te chocará como absurdo”, “el ser humano no soporta mucha realidad” (aunque la extirpación de estos epígrafes sea pecado venal por estos días). Por lo demás, “¿qué es más real, el fantasma que ...