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Mostrando las entradas etiquetadas como Ariel Rioseco

Escribir el tiempo... [Sobre El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule, de Ariel Rioseco], de Ramón Oyarzún Soto

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Por lo general, aquí los libros aparecen y desaparecen sin dejar rastros (…) [ El país de las montañas prohibidas (apócr. /add.)], en cambio, tiene, a nuestro entender, el hondísimo mérito de haber inaugurado una nueva etapa en la evolución de nuestro espíritu...   Julio Ramón Ribeyro, La caza sutil y otros textos     Ariel Rioseco escribe en los lindes de lo humano, desde las mismísimas fronteras de las posibilidades de la humanidad. El tremendo, inclasificable, único, especialísimo, monumental, notable, pero, sobre todo, maravilloso y mágico trabajo de Ariel Rioseco, quien, desde la(s) prodigiosa(s) tierra(s) de El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule presenta un texto, un tejido nunca visto ni leído en este formato. Marca un antes y un después en la ficción costumbrista nacional, principalmente en su tiempo y exposición como experiencia .   Los presupuestos son dos entonces; El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule , en...

Entre dos eternidades (Antología poética), Óscar Castro Zúñiga

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Entre dos eternidades (Antología poética)  Óscar Castro Zúñiga   Edición de Ariel Rioseco y Carlos Almonte   Poesía 1ª edición, 126 páginas   Boca Budi Books 2025  

Las huellas del baqueano, Ariel Rioseco

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Fragmento   Frente a ellos, el silencio fue tomando forma y la brisa que golpeaba las ramas de los altos árboles generó en el grupo la sensación de que estos parajes iban asumiendo vida y caracteres propios que no debían ser tomados a la liguera. Poblete, que lo sabía, ajustó nuevamente su montura, sujetando con mayor cuidado su bestia, mientras cada uno de los integrantes del rescate tomaba lugar en la fila que se sumergía en el reino del musgo y la humedad. La poca claridad del bosque, ya estando dentro, y lo angosto de la senda, hacían que el despeñadero a su costado se viese y sintiese más profundo, además de peligroso, en cada paso que daban los caballos. Las hojas agitándose entre el follaje, o el simple escape de algún roedor o musaraña en el piso, los hacía ir y volver con atención, haciendo que cada detalle fuese enorme en aquella vastedad de quietud y silencio comprimido.   Cerca de una hora después de haber ingresado en el bosque, Poblete ...

El poeta, Joaquín Cifuentes Sepúlveda

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Yo soy el caminante de las más largas sendas, hijo de no se sabe qué país de leyendas, llevo en mí la corriente de una fuerza infinita, atavismo siniestro de una raza maldita de inquisidores y hoscos capitanes fenicios... Mis pensamientos son mis virtudes y vicios, y yo los llevo sobre los hombros doloridos como lleva el Señor los mundos suspendidos en la diestra divina... Yo rijo sus destinos y los realizo sobre la faz de los caminos.   Tengo un gesto vibrante de héroe atormentado, lo quiero tanto, tanto, porque lo he conquistado con valentía, como en combates heroicos antes luchaban dioses con gigantes estoicos por las coronas verdes de las glorias... O por la sonrisa de alguna cautiva de color.   Y después de esta fuerte fiereza, solamente soy el último vástago de un siglo decadente. Tengo perdidos todos los senderos... Ninguna voz honda mía deja de ladrarle a la luna... Soy un niño muy blando, pese a mi gesto...

Invitación al viaje, María Monvel

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7.   No mira nunca atrás el emigrante, siempre mira adelante... Volvió la espalda a todo lo que amó. No mira atrás, a su dolor.   Con la pipa apuntada en la boca parece una gran piedra, una roca que renunciara a todo movimiento y a todo sentimiento.   Él va solo en el barco a descubrir su América, —la fortuna feérica—.   Es un héroe todo él de la aventura y la resolución en sus ojos fulgura. Él nunca más verá este mismo paisaje, él es el verdadero héroe de este viaje que nosotros hacemos en costoso pasaje ligeros y románticos, de vuelta a nuestro hogar.   ¡Él se arrojó de bruces en brazos del azar! Marcha a una tierra esquiva donde nadie le espera, donde no llorarán por él, si se muriera. No mira nunca atrás el emigrante, siempre mira adelante.       en Antología esencial , 2023

El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule, Ariel Rioseco

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El país de las montañas prohibidas y otras crónicas del Maule Ariel Rioseco   Crónicas 1ª edición, 236 páginas   Boca Budi Books 2025

Diecinueve formas, Ariel Rioseco

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Los caballos permanecen inmóviles bajo la lluvia, Mientras limpio el caos de la habitación. Encuentro tu sortija, Queriéndome aferrar a algún recuerdo. Pero a la memoria se me viene tu presencia fría La sarcástica sonrisa, Recordándome que hay diecinueve formas... Y por ello sé que, al marcharme, Se hará el olvido, Ya que nadie te hallará.       en La ciudad de los pájaros , 2023 Boca Budi Books

El poeta del sombrero morisco y otros poemas, antología de Joaquín Cifuentes Sepúlveda

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El poeta del sombrero morisco y otros poemas Antología Joaquín Cifuentes Sepúlveda Ariel Rioseco & Carlos Almonte (Editores) Poesía 1ª edición, 116 páginas Boca Budi Books 2024

Antología esencial, María Monvel (Edición de Ariel Rioseco)

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Antología esencial María Monvel Ariel Rioseco (Editor)   Poesía 1ª edición, 58 páginas   Boca Budi Books 2023

Mi hija juega en el jardín, María Monvel

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M i hija juega en el jardín y yo la miro quieta y triste, triste de tanta dicha, triste porque la dicha tiene fin. Viene corriendo y se va luego y me da un beso o una flor. Su voz musita a vez un ruego, a vez un mimo encantador. Es la más linda de las flores, en ella están dicha o dolor... ¿Qué han sido todos mis amores comparados con este amor? No pienso en destinos amargos ni en que las cosas tienen fin, pero quisiera largos, largos estos momentos del jardín.       en  Antología esencial , 2023 Edición de Ariel Rioseco Gutiérrez   Boca Budi Books Antología esencial María Monvel Edición de Ariel Rioseco Gutiérrez Boca Budi Books 2023

El fruto, Ariel Rioseco

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“Si comes del fruto del bien y del mal, ciertamente mo­rirás”, Vino a su memoria mientras la veía recostada,  Extendiéndole sus brazos, Sumergiendo su deseo frente a la nada. “Acércate”, dijo ella, Liberando en el roce de sus piernas El banquete que envolvía sus sentidos. Recordó nuevamente al caudillo  Abriendo el mar Rojo; También la plática del último fin de semana Y el desprecio por la transgresión.   Pero su delirio fue más fuerte Y dejó el dinero sobre el velador. En la pantalla de televisión una rubia gemía, Mientras continuaban acariciándola entre dos.       en  La ciudad de los pájaros , 2023 Boca Budi Books

La ciudad de los pájaros, de Ariel Rioseco

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   La ciudad de los pájaros Ariel Rioseco   Poesía 1ª edición, 84 páginas   Boca Budi Books 2023