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Boca Budi Books

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Boca Budi Books 2023

Oración del no saber, Thomas Merton

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Señor mi Dios, no tengo idea de adónde voy. No veo el camino frente a mí. Ciertamente, no sé dónde terminará. Realmente, tampoco me conozco a mí mismo, y el hecho de que crea que estoy siguiéndote no significa que efectivamente lo esté haciendo. Pero creo que mi deseo de agradarte, de hecho, te agrada. Y espero tener ese deseo en todo lo que haga. Espero nunca hacer nada sin ese deseo. Y sé que si lo hago me conducirás por el camino correcto, aunque yo no sepa nada al respecto. Por tanto, siempre confiaré en ti, aunque parezca que me pierdo en la sombra de muerte. No temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo, y jamás me abandonarás al enfrentar peligros. Amén.       en  Thoughts in Solitude , 1958 Traducción de Carlos Almonte       A Prayer of Unknowing My Lord God, I have no idea where I am going.  I do not see the road ahead of me. I cannot know for certain where it will end. Nor do I really know myself, and the fact that I think I am followi...

Me Encanta Dios, Jaime Sabines

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M e encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio.  A él le gusta jugar y juega,  y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna  o nos aplasta definitivamente.  Pero esto sucede porque es un poco cegatón  y bastante torpe con las manos.    Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales  como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien.  Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico,  que la lagartija grande se traga a la pequeña,  que el hombre se traga al hombre.  Y por eso inventó la muerte:  para que la vida -no tú, ni yo–  la vida, sea para siempre.   Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang...  Pero ¿qué importa si el universo se expande  interminablemente o se contrae?  Esto es asunto sólo para agencias de viajes.    A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias...

Oración, por Jorge Cuesta

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Señor, nuestro destino está escrito desde el principio.   ¿Cómo hubiéramos podido negamos a él?  Sometidos a él estamos,  y sin más abrigo que tu misericordia.   Oh, Dios, nuestro señor, que quieras ampararnos con ella  sin desamparar a ninguno de los que somos tus siervos.       en  Poesía y Crítica , 1991 Originalmente publicado en Revista Vuelta, Nº 6, mayo, 1977     

Ojos blancos, por Mary Oliver

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En invierno     el canto se concentra en          las copas de los árboles              donde el pájaro-viento   con sus ojos blancos      puja y empuja          entre las ramas.              Como cualquiera de nosotros   quiere dormir,     pero está intranquilo          tiene una idea              y lentamente la revela   bajo sus alas batientes     mientras permanezca despierto.          Pero en su fuerte y repetitiva melodía, al fin y al cabo,             ...

Recortes de Flamenco, por Carlos Almonte

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Tus contornos, el postrero alarde que acarició las madrugadas. He murmurado el epitafio, las palabras de un coro prolijo de dementes hacinados. No creo en la distancia y el tiempo; acariciar figuras de piedra, un terciopelo que vive. Acariciar la luz de un invierno que se extingue es acariciar una palabra que se extingue, por sí sola. Corres hacia orillas, te ahogas entre cientos de colores, en llanuras, miradas o espacios inasibles. Caricias y gritos y demolición de angustias imperfectas de caminos que no terminan de doler, de final y de distancias que refieren tu cuerpo frío y reluciente. Es la locura de los que cerraron sus alas como cascabeles de serpiente vegetal. Todo cae, lentamente, disgregándose en porciones. Atraviesa follajes inmensos y se desplaza hacia el encuentro, el absurdo encuentro de dos seres que, irremediablemente, se pierden en medio de la luz. Dios es un ojo, que en plena oscuridad observa un desierto hipnotizado de pirámides en flor. Duermo sobre el riel de una ...

Música en el vestíbulo, por Nora May French

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Los rostros en el gentío miran fijamente y van y vienen El aire se estremece cuando se entreveran las voces; Y la ruidosa humanidad fluye mezclada Pasa con la discordante huella de muchos pies Pero, sobre todo, la charla de la multitud (El fondo para su pequeño alivio) Ahora, tiembla en un hilo,  ahora, salvaje y ruidoso, El violín ríe y canta, y llora su dolor. Entonces, a través de todo, alrededor de todo, el mar; Un corazón solemne de latidos incesantes Portando un fondo de misterio Las duras y encantadoras notas, las dulces y estridentes. Ciertamente, es mi vida de arduos días, Como un Ideal que se mantiene firme y transparente; Y suena por encima, por debajo, a través de mis caminos, Separados y jamás comprendidos. en  Entre dos lluvias y otros poemas , 2020 G0 Ediciones (plaquette digital) Traducción: Carlos Almonte       Music in the pavilion Faces that throng and stare and come and go— / The air a-quiver as the voices meet; / And loud Humanity in mingled...