Oración, por Jorge Cuesta





Señor, nuestro destino está escrito desde el principio.

 

¿Cómo hubiéramos podido negamos a él? 

Sometidos a él estamos, 

y sin más abrigo que tu misericordia.

 

Oh, Dios, nuestro señor, que quieras ampararnos con ella 

sin desamparar a ninguno de los que somos tus siervos.

 

 

 

en Poesía y Crítica, 1991

Originalmente publicado en Revista Vuelta, Nº 6, mayo, 1977 


 

 
























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