Basura para las gallinas, Claudia Piñeiro
Se dispone a atar la bolsa de plástico negro. Tira de las puntas para hacer el nudo. Pero resultan cortas, puso demasiado en esa bolsa, ya ni sabe cuánto ni qué metió dentro para llenarla, todo lo que encontró dando vueltas por la casa. Levanta la bolsa en el aire desde la abertura y la sacude con golpes cortos y secos de manera que el contenido se comprima y libere más espacio para el nudo. La ata dos veces, dos nudos. Comprueba que el lazo haya quedado firme tirando del plástico hacia los costados. El nudo se aprieta pero no se deshace. Deja la bolsa a un lado y se lava las manos. Abre la canilla, deja correr el agua mientras carga sus manos con detergente. Cuando era chica, en su casa, no había detergente, usaban jabón blanco si había. Ella ahora tiene detergente, se trae del que compran por bidones en el trabajo, llena una botella vacía de gaseosa y la guarda en su mochila. Tampoco había bolsas de plástico cuando era chica, su abuela metía en un balde todos los restos ...
