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Las huellas del baqueano, Ariel Rioseco

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Fragmento   Frente a ellos, el silencio fue tomando forma y la brisa que golpeaba las ramas de los altos árboles generó en el grupo la sensación de que estos parajes iban asumiendo vida y caracteres propios que no debían ser tomados a la liguera. Poblete, que lo sabía, ajustó nuevamente su montura, sujetando con mayor cuidado su bestia, mientras cada uno de los integrantes del rescate tomaba lugar en la fila que se sumergía en el reino del musgo y la humedad. La poca claridad del bosque, ya estando dentro, y lo angosto de la senda, hacían que el despeñadero a su costado se viese y sintiese más profundo, además de peligroso, en cada paso que daban los caballos. Las hojas agitándose entre el follaje, o el simple escape de algún roedor o musaraña en el piso, los hacía ir y volver con atención, haciendo que cada detalle fuese enorme en aquella vastedad de quietud y silencio comprimido.   Cerca de una hora después de haber ingresado en el bosque, Poblete ...

Talca, Cecilia Gajardo

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Talca Cecilia Gajardo    Poesía 2ª edición, 48 páginas   Boca Budi Books 2025 

Arroyo, Carlos Almonte

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Más que un acto de memoria, o ilusión, las aristas más lejanas de este pensamiento se resbalan en asombros contenidos por el quiebre, sin ondulación posible.   Es una extensión sin límite, me refiero, te refieres, y en aquella trampa, o seducción, reunimos playas, tiendas y arrecifes hacia la majada: sin el roce, tu relave natural, tu ausencia.   Distinta fase en la metáfora: el alejamiento es una traba antes de llegar y besar la corteza del alerce, cuyas hojas se desprenden bajo el suave arroyo de un conocimiento mudo.       Bitácora de ausencia (2ª edición) Boca Budi Books, 2025   Retrato: Julia Toro      

Miami: Yo vine aquí a gritar, Reinaldo Arenas

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La Universidad Internacional de la Florida me invitó a dar una conferencia el primero de junio de 1980. La titulé «El mar es nuestra selva y nuestra esperanza» y hablé por primera vez ante un público libre. Junto a mí estaba Heberto Padilla; él habló primero. Realmente, su caso fue penoso; llegó absolutamente borracho a la audiencia y, dando tumbos, improvisó un discurso incoherente y el público reaccionó violentamente contra él. Yo sentí bastante lástima por aquel hombre destruido por el sistema, que no podía encararse con su propio fantasma, con la confesión pública que había hecho en Cuba. En realidad, Heberto nunca se recuperó de aquella confesión; el sistema logró destruirlo de una manera perfecta, y ahora parecía que hasta lo utilizaba.   Desde que comencé a hacer declaraciones contra la tiranía que había padecido durante veinte años, hasta mis propios editores, que habían hecho bastante dinero vendiendo mis libros, se declararon, solapadamente, mis enemigo...

El poeta, Joaquín Cifuentes Sepúlveda

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Yo soy el caminante de las más largas sendas, hijo de no se sabe qué país de leyendas, llevo en mí la corriente de una fuerza infinita, atavismo siniestro de una raza maldita de inquisidores y hoscos capitanes fenicios... Mis pensamientos son mis virtudes y vicios, y yo los llevo sobre los hombros doloridos como lleva el Señor los mundos suspendidos en la diestra divina... Yo rijo sus destinos y los realizo sobre la faz de los caminos.   Tengo un gesto vibrante de héroe atormentado, lo quiero tanto, tanto, porque lo he conquistado con valentía, como en combates heroicos antes luchaban dioses con gigantes estoicos por las coronas verdes de las glorias... O por la sonrisa de alguna cautiva de color.   Y después de esta fuerte fiereza, solamente soy el último vástago de un siglo decadente. Tengo perdidos todos los senderos... Ninguna voz honda mía deja de ladrarle a la luna... Soy un niño muy blando, pese a mi gesto...

Invitación al viaje, María Monvel

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7.   No mira nunca atrás el emigrante, siempre mira adelante... Volvió la espalda a todo lo que amó. No mira atrás, a su dolor.   Con la pipa apuntada en la boca parece una gran piedra, una roca que renunciara a todo movimiento y a todo sentimiento.   Él va solo en el barco a descubrir su América, —la fortuna feérica—.   Es un héroe todo él de la aventura y la resolución en sus ojos fulgura. Él nunca más verá este mismo paisaje, él es el verdadero héroe de este viaje que nosotros hacemos en costoso pasaje ligeros y románticos, de vuelta a nuestro hogar.   ¡Él se arrojó de bruces en brazos del azar! Marcha a una tierra esquiva donde nadie le espera, donde no llorarán por él, si se muriera. No mira nunca atrás el emigrante, siempre mira adelante.       en Antología esencial , 2023

La frente y el olvido, Alberto Baeza Flores

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Desesperadamente el amor nos buscaba sin hallar el secreto. Fue preciso oír venir la tierra por la mañana desbordada tocar otros países en donde mi ventura se reanima escuchar otros árboles donde mi voluntad se agranda.   Espérame. Fue aún preciso ver abrirse su estatua, encontrar el andar bajo los pozos sin oídos, atender a la calle de pie como un enfermo que ya no admite el cielo habituarse de nuevo al renacer de los fantasmas.   Escúchame. Fue necesario vagar como dos ríos dentro de nuestro olvido, sin encontrar las puertas ni el llamado, sin atender los pies de la mañana, sin saber de los muros apagados.   Fue necesario que la ternura comenzara a distinguir la niebla de las hojas a separar la lluvia del invierno, la frente de las lágrimas.   Fue necesario un largo vivir sin nadie para que comprendiéramos.       Antología 8 nuevos poetas chilenos Suplemento de la Revista “S...